Son las tres de la tarde de un dÃa de verano caluroso, de esos que sudas hasta en la foto del pasaporte. Estoy tirado en el sofá, mirando al techo y con en el mando de la televisión en la mano, empiezo a cambiar de canal en canal, por desgracia algo instintivo, ni siquiera sé lo que estoy viendo. Una mosca se atreve a alterar la presión que ejerce mi dedo Ãndice sobre los botones del mando, hago un movimiento brusco para poder capturar la mosca, pero en el intento lo único que consigo he despertarme de mi ausencia, giro la cabeza y ¡Oh, Dios mÃo!.
Son las 5 de la tarde, acabo de perder dos horas de mi vida, dos horas que ya nunca más volveré a recuperar, es como si la muerte me hubiera visitado temporalmente haciéndole un guiño a mi viva muerte.
Seguro que a muchos de vosotros os ha pasado esto alguna vez, espero y deseo que sea la última vez, ya que todos estamos en esta vida de prestado. Tenemos que aprovechar todo el tiempo que nos han regalado y no despreciarlo, porque la vida es como un cigarro, o te lo fumas o se consume entre tus dedos. Desde ahora en adelante, antes muerto que perder la vida.
Argia.

Es por eso por lo que me pongo tan nerviosa al escuchar el tic-tac de mi reloj de muñeca... Es como si sintiese con este sonido que se escapa la vida y no puedo hacer nada para evitarlo.
Nada excepto, como dices tú, aprovecharla
Me has inspirado un post. Carpe diem.
A mi me pasa como Marilia; no puedo tener ningún reloj que haga tic-tac...me pone nerviosa!! No tengo ni despertador! Estar intentado dormir y escucharlo me provoca insomnio, las ganas de no dormir y hacer cualquier cosa antes que dormir y perder el tiempo...no me gusta perderlo ni tirada en la playa, jajaja!!
Un besito!!